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ITINERARIOS CULTURALES: VASOS COMUNICANTES DE LA HISTORIAAlberto
Martorell Carreño
(Perú)
Como ya se ha afirmado en diversas ocasiones, el concepto de
Itinerario Cultural es uno de los más importantes avances científicos
para el tratamiento y comprensión integral de los bienes culturales.
Una de las grandes virtudes de este concepto es que involucra
necesariamente al hombre contemporáneo en su esencia misma. En efecto
¿quién es, sino, el peregrino que, al recorrerlo, va descubriendo,
interpretando y haciendo propios los sucesos históricos y culturales
acaecidos a lo largo del camino?
Pero recorridos posibles, hay muchos. Hay quienes confunden un
Itinerario Cultural con un recorrido turístico. Este es uno de los
factores que, desde el CIIC, deben ser abordados con absoluta
claridad: Un Itinerario Cultural es mucho más que una ruta turística.
Su definición implica un proceso de investigación científica y
responde a criterios de autenticidad, de continuidad de intercambios,
y otros que ustedes conocen.
Un tour turístico, en cambio, no requiere de un contenido
científico. Responde básicamente al criterio del interés del
turista como cliente de un negocio. No digo que la ruta turística no
sea válida. Simplemente me REFIERO A QUE NO SE DEBEN CONFUNDIR AMBOS
CRITERIOS, porque si no, el término “Itinerario Cultural” se
convertiría en una forma más de presentar lo que muchos llaman el
“producto turístico” de una manera especialmente atractiva.
Corresponde al CIIC defender y trabajar por la consolidación del
criterio científico de los Itinerarios Culturales y distinguirlos
igualmente del concepto, más estático y restringido, de Paisaje
Cultural. El Itinerario Cultural normalmente abarca numerosos paisajes
culturales diversos entre sí. Un paisaje cultural no es dinámico en
un contexto geográfico tan vasto como el que potencialmente puede
abarcar un Itinerario Cultural. El Itinerario Cultural puede haber
generado y seguir generando paisajes culturales. Pero esto no sucede a
la inversa.
Esta clase de Itinerarios, a cuyo estudio se consagra el CIIC,
marcarán profundamente a quienes los recorran, contribuyendo a formar
en ellos una visión enriquecida de los sucesos históricos de los
intercambios culturales, de los flujos de personas, bienes,
conocimientos, formas de comprensión, corrientes de pensamiento,
concepciones religiosas, filosóficas, valores, formas de
interrelacionarse con el medio, conocimientos científicos, etc... que
se han dado en años, siglos, e incluso milenios.
Con la incorporación del concepto de Itinerario Cultural se
han superado de manera contundente las visiones estáticas y aisladas
de los bienes culturales. Se ha contribuido a una visión del
Patrimonio Cultural como un elemento dinámico y vivo que forma parte
fundamental de cada uno de los momentos de la vida social de los
pueblos que lo crearon y los que le sucedieron y heredaron a lo largo
de la historia.
Con ocasión de las II Jornadas Iberoamericanas y del Mediterráneo
de ICOMOS, en San Cristóbal de La Laguna, evento en el que muchos de
los presentes tuvieron un rol protagónico, se declaró que un
itinerario cultural conlleva
necesariamente una serie de elementos y objetos materiales unidos a
otros valores de tipo intangible, a través
del hilo conductor de un proceso
civilizador...
Propondría
que agreguemos a este rico concepto un elemento dinamizador
y que digamos que dicho hilo conductor se convierte
necesariamente en un canal de “vasos comunicantes del proceso
civilizador”. Y creo que eso es una ruta cultural: los vasos
comunicantes interconectados a través de los cuales ha habido
procesos de flujo y reflujo de elementos culturales entre diversos
puntos: un entramado a través del cuál ha fluido el líquido vital
de la cultura que hoy conforma el “Patrimonio Intangible” de los
Itinerarios Culturales: la lengua, los acentos y usos característicos
de cada región, la religión y la fusión de ritos tan marcada en el
mundo católico - andino, las concepciones filosóficas - religiosas
sobre la vida y la muerte, los rituales, los valores profundos, las
creencias, los nexos familiares, la literatura oral, los cantos y las
danzas, todos esos profundos rasgos culturales y muchos más son fruto
de la creación de cada
pueblo, pero también son fruto de su contacto con otras
civilizaciones.
Cuando dicho
contacto histórico ha consistido en mucho más
que esporádicos encuentros y se ha constituido en un proceso continuo
de intercambios e interinfluencias,
entonces podemos decir que nos encontramos
frente a un Itinerario Cultural. Ahora
bien, cuando se trata de relaciones entre pueblos que desaparecieron
en el pasado, nos permitirá entenderlos de manera más integral y
científica. Pero cuando se trata de pueblos vivos y contemporáneos,
entonces las posibilidades del Itinerario Cultural son infinitamente más
importantes. Puede convertirse en esencia del reencuentro, de la
reinterpretación y la valorización mutua de los pueblos que históricamente
estuvieron unidos y que con el transcurrir de los tiempos perdieron
esa relación. Por lo tanto, el Itinerario Cultural bien puede ser la
gran respuesta para poner fin a la errada dicotomía entre
“desarrollo y conservación”.
En efecto, un conjunto de bienes materiales explicados en
cuento a estilos, diseños, tendencias, usos, etc., es parte de la
ruta cultural. Pero, como decía, también son un complejo y profundo
crisol de bienes intangibles que explican el alma de los pueblos. Si a
través de un Itinerario logramos hacer que esa esencia profunda de
los pueblos se encuentre, habremos contribuido de una manera sumamente
enriquecedora a superar algunos de los grandes
lastres que la humanidad aún arrastra en nuestros tiempos: el
racismo, la segregación, el aislacionismo, la falta de solidaridad,
las barreras a la información y el conocimiento, etc.De esa manera el
Patrimonio Cultural, como elemento dinamizador de la sociedad, será
al fin entendido en su dimensión viva, como pilar del desarrollo
sostenible.
Voy a permitirme hacer un paréntesis, porque tengo que
expresar al CIIC y a su presidenta y querida
amiga María Rosa Suárez-Inclán,
pero también a cada uno de sus integrantes, un agradecimiento porque
nos acompañaron en la defensa de Machu Picchu contra el famoso
“proyecto de teleférico”. Ustedes presentaron a la Asamblea
General de ICOMOS en México, concretamente en la ciudad de
Guadalajara, una propuesta y firmaron
un pronunciamiento, los cuales han
sido fundamentales para que, finalmente, dicho proyecto sea archivado.
El actual gobierno peruano ha declarado que se deben hacer los
estudios necesarios para mejorar el sistema de acceso a Machu Picchu,
y con este punto estoy absolutamente de acuerdo. Con lo que no podíamos
estar de acuerdo es con un “proyecto” carente de estudios, que no
contribuía en nada al desarrollo, mal licitado, etc.. Creo que ahora
podemos mirar con optimismo el futuro, cuando además se ha
oficializado el proyecto de rescatar la gran red de Caminos Inca, en
la que ese mundo de misterio, de conjunción de cultura y naturaleza
en un diálogo perfecto y misterioso, de magia y simbolismo, como es
Machu Picchu, será un eje fundamental. Muchas gracias a todos por el
apoyo brindado y enhorabuena, porque el éxito alcanzado en esta
lucha, es también un éxito
de este comité.
Pero Machu Picchu, como saben quienes estuvieron en la reunión
anterior de este comité, en Guanajuato, afronta muchos otros
problemas. Hoy mismo, se sabe que el proyecto de construir un gran
complejo hotelero sigue en pié. Por otro lado, en los últimos cinco
años, el corazón de este bien cultural
y natural de la humanidad se ha visto violado con construcciones
hoteleras de hasta cinco pisos. El caos urbano en el denominado Machu
Picchu Pueblo - por muchos conocido como Aguas Calientes - continúa.
Por eso, he venido nuevamente a pedirles su apoyo para que la voz de
tan destacados especialistas como los aquí reunidos sirva para que el
nuevo gobierno peruano que ahora nace bajo los auspicios de un proceso
electoral transparente, tenga clara la orientación a seguir. Muchas
gracias.
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