AFIRMACIONES Y PROPUESTAS PARA GENERAR UN DEBATE


Carlos Pernaut

(Argentina)

 “Esta nunca fue la tierra donde el hombre nunca fue: desde hace 30 mil años los pueblos siguen el curso del río Grande, río Bravo, descienden desde el norte, emigran hacia el sur, buscan los nuevos territorios de la caza, de paso descubren América, sienten la atracción y la hostilidad del Nuevo Mundo, no descansan hasta recorrerla entera para saber si es tierra amiga o enemiga, hasta llegar al otro polo, tierra que tuvo placenta de cobre, tierra que tendrá nombre de plata, tierras todas de la migración más vasta conocida por los hombres, de Alaska a Patagonia, tierra bautizada por la migración: acompañada, América de vuelos e imágenes, de metáforas y metamorfosis que hacen llevadero el andar, que salvan a los pueblos de la fatiga, el abatimiento, la lejanía, el tiempo, los siglos necesarios para recorrer América de polo a polo”. (Carlos Fuentes, México)

 

    Esta exposición, ubicada en la temática general y al inicio del Congreso, intenta el debate a partir de tres afirmaciones y  tres propuestas. En la medida que el tiempo lo permita se completará con la breve presentación crítica de un caso:  la Quebrada de Humahuaca, que la Argentina plantea proponer a la UNESCO para que forme parte de la Lista de Patrimonio Mundial.

La Quebrada forma parte, además, de un trabajo del CIIC sobre los itinerarios que estructuraron el Imperio Español entre los siglos XV y XIX, tomando como base en muchos casos caminos indígenas y que en buena medida aún se utilizan, en el que participaran miembros de los Comités nacionales del ICOMOS de América, España y otros países.

 

AFIRMACIONES

1. Los itinerarios culturales representan la dimensión actual de la conservación del patrimonio cultural.

Desde el punto de vista urbano arquitectónico, en poco más de sesenta años, se pasa de la acción de propietarios –públicos y privados- que separadamente actúan sobre objetos- conservación pasiva -; a una mayor colaboración entre los poseedores de dichos objetos, ahora considerados bienes culturales –conservación activa -; y finalmente a una acción coordinada sobre la globalidad de los bienes culturales entendidos como un todo y realizada en función  de toda la comunidad –conservación integrada-. (R. Di Stefano, Il recupero dei valori, 1979).

El criterio de conservación puntual, implícito en la Carta de Atenas de 1931, cuando se hablaba de las “cosas de notable interés –histórico, artístico, arquitectónico, etc.-“, se extiende en 1964, cuando la Carta de Venecia se refiere a “la creación arquitectónica aislada, así como el sitio urbano o rural que nos ofrece el testimonio de una cultura particular, de una fase representativa de la evolución o de un suceso histórico (...) no sólo a las grandes creaciones sino igualmente a las obras que han adquirido con el tiempo un significado cultural”.  

En los últimos cuarenta años el concepto a continuado extendiéndose, comprendiendo una cantidad siempre creciente de objetos, y en consecuencia además, grandes partes del territorio –Recomendación de Nairobi, 1975; Carta de Washington, 1987-. La conciencia ecológica y la certeza de que los bienes culturales son también recursos escasos y no renovables hacen que la conservación forme parte de las preocupaciones del medio ambiente.

 En los últimos años aparecen nuevos conceptos como el de paisaje cultural y el más abarcante de itinerarios culturales. Se afirma así la conservación global.

2. El patrimonio está compuesto por elementos heredados y actuales, universales y particulares, tangibles e intangibles.

El patrimonio es la estructura de la cultura, su tradición y experiencia. Está compuesto por elementos universales y particulares, históricos y actuales, tangibles o materiales e intangibles o inmateriales, visibles e invisibles.

Su reconocimiento refiere a lo que Raymond Williams ha clasificado como: elementos residuales, dominantes y emergentes. Los elementos residuales se formaron en el pasado pero continúan vigentes, convocan a la memoria, los recuerdos y las vivencias actuales de todo aquello que ha sido disimulado, tapado, encerrado, pero que continúa por la resistencia de ciertos grupos. Los dominantes también son del pasado; han perdurado en el tiempo y son reconocidos por los grupos de la comunidad que hoy los reviven. Los emergentes, en cambio, surgen nuevos en la historia y las transformaciones que proponen producen nuevos comportamientos, nueva arquitectura, nuevos objetos del conocimiento. ( O. Valverde, Aproximaciones a la precisión estética desde el ámbito de la recepción, 1995).

Las declaraciones y documentos de organismos nacionales e internacionales y debates recientes muestran que la ampliación del concepto de patrimonio, en los términos de la citada conservación integrada y global, plantea nuevas cuestiones teóricas y políticas, no cuenta con la legislación suficiente y con una gestión adecuada para proteger manifestaciones culturales tan diversas e intervenir en sus usos contemporáneos. (N. García Canclini, Los usos sociales del patrimonio cultural, 1999).

3.La división tangible / intangible, material / inmaterial puede facilitar el análisis pero no debe esconder inconsistencias en el concepto de patrimonio  cultural.

 El patrimonio cultural intangible o inmaterial está compuesto por el conjunto de manifestaciones no físicas representativas de un determinado grupo humano. Esta clasificación agrupa elementos diversos como lenguajes, tradiciones orales, costumbres, manifestaciones religiosas, creencias, leyendas, mitos, música, folclore, formas de trabajo y modos de vida de grupos humanos, pueblos y comunidades. Comprende un conjunto de procesos dinámicos de creación cultural y organización simbólica de la realidad. (Propuesta de política nacional de protección, conservación y desarrollo del patrimonio cultural, Chile, 1998).

La división del patrimonio cultural en tangible / intangible, material / inmaterial, puede facilitar el análisis y la clasificación del conjunto de manifestaciones, pero implica la necesidad de precisar una vez más el concepto de patrimonio, definir legalmente estos bienes (conozco solamente el caso de España que lo hizo en 1985) y analizar su adecuada protección y conservación.

Lo que no cabe duda es la importancia fundamental de los elementos intangibles a la hora de investigar, conservar, restaurar, difundir y comunicar, y finalmente restituir y reinsertar un itinerario cultural a las poblaciones y actores que lo conformaron y que se relacionan con él.

 

PROPUESTAS

Después de una serie de congresos internacionales que han producido un debate fecundo sobre los itinerarios culturales en general y algunas temáticas en particular –tal el caso de las fortificaciones-, y con trabajos de inventario y análisis de itinerarios concretos en marcha, el CIIC debería continuar conformando grupos de trabajo interdisciplinarios para:

1. Discutir y formular definiciones, metodologías y técnicas apropiadas, desde el territorio hasta los objetos, para el estudio, conservación y gestión de itinerarios culturales, teniendo en cuenta tanto los elementos tangibles como los intangibles.

2. Proponer al Centro de Patrimonio Mundial una lista tentativa de itinerarios culturales y favorecer la presentación de los mismos.

3. Elaborar, para ser presentada en vistas a su aprobación en la Asamblea General del ICOMOS de 2005, una Carta sobre los itinerarios culturales.

 

www.icomos-ciic.org